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Escrito por Administrator   
Sábado 03 de Marzo de 2012 18:38

La medicina. La importancia de la curación .

 

Para amar como es preciso , se necesita una realidad divina, una potencia divina y Dios la ha puesto en nosotros. A Cristo es a quien ama la caridad en el hombre; por el Padre y en vista del Padre, es como ella le ama. Ella le ama, pues por el  Espiritu Santo.   

 
Alzheimer PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   
Sábado 03 de Marzo de 2012 18:20

“El 38% de los diagnósticos que se hacen de la enfermedad de Alzheimer en personas mayores con pérdidas de memoria son diagnósticos erróneos en los que se confunde esta patología con demencias mixtas, demencias vasculares o incluso demencias carenciales que son perfectamente tratables”. Es el dato que mantiene Amparo Rodríguez, doctora en Psicología y psicóloga de la residencia José María Azkuna de Amorebieta-Etxano (Bizkia), gestionada por el Grupo Sociosanitario Igurco, en su conferencia titulada La estimulación de la memoria no tiene edad

Tal y como explica Rodríguez, “es importante destacar que los cambios de memoria en las personas mayores no se producen debido a lo avanzado de su edad. A medida que vamos envejeciendo, no vamos olvidándonos de lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida. Ésta es una idea general que es necesario desmitificar”, ha recalcado. De hecho, cuando el envejecimiento va acompañado de alguna enfermedad “sobre todo si es de tipo neurológico, se producen pérdidas de memoria que pueden llegar a ser preocupantes, pero este hecho también puede tener lugar en cualquier otra etapa de nuestra vida”. 

Trastornos psicológicos pueden afectar a la memoria 

La doctora Amparo Rodríguez señala que los trastornos que puede experimentar la memoria “se pueden deber tanto a razones psicológicas (como por ejemplo, un impacto emocional, estrés, depresión, ansiedad, etc.) como patológicas (un golpe en la cabeza, uso de anestésicos y medicamentos para el insomnio, ciertos trastornos circulatorios, alcoholismo, tabaquismo y alzhéimer, entre otros)”. 

Considerando la memoria como “la capacidad de registrar, retener y recordar los diferentes acontecimientos, datos o informaciones que captamos a través de los cinco sentidos”, la experta señala algunos de los síntomas que pueden advertir la pérdida de memoria. Así, ésta comienza a manifestarse “por la dificultad de recordar datos relativamente poco importantes. Con el paso del tiempo, estos olvidos pasan a ser de mayor magnitud y afectan a nuestra vida diaria, llegando incluso a producirse episodios de desorientación temporal, espacial y personal”. 

La pérdida de memoria, si es grande, afecta de manera directa e importante a diversas tareas de la vida cotidiana del paciente. Por este motivo, “la detección precoz de la pérdida de memoria supone un impacto en la confianza de la gente que sufre este problema, ya que se le ofrece la esperanza de que algo se puede hacer para identificar el riesgo, retrasando las manifestaciones de la enfermedad y mejorando la calidad de vida de las personas afectadas”. 

Cómo mejorar la memoria 

La psicóloga afirma que cada persona, “indistintamente de su edad, puede aprender a mejorar la memoria a través de una serie de técnicas o ejercicios prácticos con el fin de mejorar su calidad de vida. Los ejercicios han de estar convenientemente adaptados a las características individuales del mayor, es decir, tanto a su nivel cultural como a su nivel mental, modificando las diferentes dinámicas de trabajo a los ritmos de cada cual, evitando fatigar o cansar a la persona y procurando terminar siempre de forma positiva”. 

En este sentido, “todos los estudios indican que el ejercicio y una buena dieta es lo mejor que podemos hacer para mantenernos en plena capacidad y en pleno rendimiento a lo largo de nuestra vida. A partir de ahí, existen diversas técnicas específicas para estimular la memoria”. Entre éstas, la psicóloga de Igurco ha citado “la realización de un listado de actividades hechas o por hacer, como por ejemplo una agenda de recados o llevar un diario; redactar una agenda de teléfonos y direcciones; leer noticias de los diarios y comentarlas; hacer crucigramas y puzzles; realizar ejercicios de cálculo y dictados, etc.”. 

Todas estas actividades “pueden ser realizadas tanto de forma individual como grupal favoreciendo la estimulación mental”. Es importante encontrar actividades que “nos gusten, como hobbies con el fin de reducir el estrés, lo que ayuda a un mejor funcionamiento del cerebro”.